domingo, 26 de julio de 2015

Las verdades sobre el amor.


Que el amor es ciego, que las mujeres son más enamoradizas... o no, que el hombre es infiel por naturaleza, son algunas de las afirmaciones más comunes sobre el amor. Pero.. ¿qué hay de cierto en todas ellas? Estudios científicos tienen las respuestas a todas estas cuestiones. Éstas son algunas:


  1. El amor es un impulso.

    Según científicos afirman que el amor es un impulso, surge cuando el cerebro se inunda de feniletilamina (anfetamina que segrega el cuerpo) a lo que responde liberando neurotransmisores como dopamina, norepinefrina y oxitocina. También bajan los niveles de serotonina y adrenalina, que inunda el torrente sanguíneo haciendo que aumente el ritmo cardíaco. La mezcla de todo esto hace que se creen vínculos emocionales con la otra persona y aparezcan los típicos síntomas del enamoramiento: se acelera el corazón, aparecen los nervios y llegan las mariposas al estómago.

  2. El amor crea adicción, es como una droga.

    Todos conocemos a alguien que es incapaz de estar solo, que solapa una relación con otra. ¿Por qué pasa esto? Hay una explicación científica: cuando se está enamorado la dopamina que se libera empieza a desplegar sus efectos. La euforia, el deseo, la satisfacción, el placer y la plenitud son consecuencia de la acción de esta hormona o neurotransmisor.

    Según un estudio, tanto la droga como el amor provocan los mismos sentimientos placenteros. Por eso cuando ya no está esa sustancia (dopamina), aparece el mismo síndrome de abstinencia, como ocurre con las drogas.

  3. El amor a primera vista existe.

    Estás en un bar, o en el metro y te cruzas a alguien y piensas: "me acabo de enamorar". Si eres hombre posiblemente tengas razón, pero si eres mujer ya la cosa cambia.

    La antropóloga Helen Fisher ha comprobado que las mujeres cuando se enamoran empiezan a segregar dopamina y activan partes del cerebro encargadas de la memoria y de la rememoración. Por eso, ellas tardan más en enamorarse, por que necesitan más interacción con la otra persona. Mientras los hombres activan las zonas del cerebro que responden a los estímulos visuales. Para ellos el aspecto físico desencadena la liberación de esa sustancia y por eso suelen enamorarse más rápidamente de las mujeres.

  4. Nos atraen las personas guapas y misteriosas.

    Que te cruces con esa persona puede ser casualidad, pero que te fijes en ella no.Que te resulte guapa y atractiva también es cosa de la ciencia. "Nos enamoramos de las personas misteriosas", ésto se debe a que el misterio está asociado con la novedad y ésta a su vez con la dopamina. A ello hay que sumar que, se ha investigado que los seres humanos se sienten atraídos por la simetría, es decir por las caras simétricas que activan el enamoramiento.

  5. Nos obsesionamos con la otra persona.

    Si, es amor, pero también un poco de obsesión, que no puedas sacarte de la cabeza a la otra persona y que te acuerdes hasta del más mínimo detalle de la primera cita, puede parecer una locura, pero tiene su explicación. "El colocón del enamorado lo producen las sustancias que fabrica su cerebro: el alto nivel de norepinefrina produce euforia y pérdida del apetito mientras el bajo nivel de serotonina tiene que ver con la obsesión de estar con el ser amado".

  6. El amor es ciego.

    Ésta frase tan popular es cierta. La razón es que la pasión inicial se caracteriza por la desactivación de regiones del cerebro como la corteza frontal, implicada en la lógica y el razonamiento. De ahí que se diga que el amor es ciego.

  7. La llama se apaga.

    "Ya no es como antes", "hemos caído en la rutina", "la ilusión no es la misma"....
    Son frases que suelen oírse en parejas consolidadas y no les falta razón. El paso del tiempo hace que los receptores de dopamina empiecen a perder sensibilidad. En un período de tres años dejarán de responder al estímulo y desaparece esa sensación placentera de enamoramiento. Su sustituta es la oxitocina que está relacionada con la sensación de apego.
    Ésto explica que el sentimiento cambie, las emociones no sean las mismas, se sale de esa fase de enamoramiento, a la que Helen Fisher llama amor romántico, y se pasa a una fase más calmada en la que si la relación no está construída en algo más que en el enamoramiento y la atracción sexual, la llama se apaga.

  8. Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

    Cuando rompen con nosotros, experimentamos la llamada "atracción de la frustración". Ésto significa que volvemos a sentir la pasión que no había al final de la relación amorosa. Así, es normal que la persona que no decide dejar la relación, aunque ésta ya estuviera rota, intente por todos los medios recuperar a su pareja porque en el momento de la ruptura se activa el área del cerebro que segrega la dopamina. Es decir, actúa como al principio de la relación, como el primer día.

  9. Romper fotos y quemar las cartas ayuda.

    Deshacerse de las cosas que te recuerdan a la otra persona para olvidarla probablemente sea un hábito que se practica desde que el mundo es mundo. Alguien que nunca lo haya hecho puede pensar que se trata de una reacción de despecho. Que la persona que ha sido dejada se líe a romper las cosas y las fotos que le recuerdan al otro porque está dolida. Puede ser en algún caso, pero lo cierto es que generalmente es una forma de protegerse.

    El amor crea dependencia. Para pasar página hay que cortar de raíz. Se trata de evitar cualquier cosa que te recuerde a esa persona.

  10. Del amor al odio sólo hay un paso.

    El amor y el odio están íntimamente relacionados porque producen las mismas sustancias químicas, tienen mucho en común, de ahí la expresión tan famosa. Sólo hace falta un detonante, un pequeño detalle para que pases de un sentimiento al contrario de forma radical. Por ejemplo la ruptura. Es muy probable que en la escala del odio de una persona a la que han dejado de mala manera pase de cero a cien en cuestión de segundos.

  11. La mayoría de las mujeres se queda "pilladas" cuando tienen sexo.

    Amor y sexo son diferentes en cuanto a qué pueden darse el uno sin el otro, funcionan y dependen de mecanismos cerebrales y hormonales que, aunque solapados, son en buena medida también diferentes", afirma Ignacio Morgado. Sin embargo Eduardo Calixto explica que la zona de liberación de la dopamina se activa durante el sexo y el hecho de que en las mujeres implica un 70% más en el área emocional.

  12. Infieles por naturaleza.

    Desde el punto de vista evolutivo, uno de los principales intereses biológicos del ser humano es que su ADN pase a las siguientes generaciones. El individuo seguirá la estrategia de reproducción que le permita tener más hijos, ya que así tendrá más posibilidades de que sus genes sigan transmitiéndose. Es decir, la monogamia no sería la mejor opción para conseguir ese objetivo. Por eso, se podría decir que el ser humano es infiel por naturaleza para cumplir con sus intereses biológicos.

    La monogamia es una opción, como el ser vegetariano, tú mismo eliges si quieres comer una cosa u otra, igual que si te quedas para siempre con una persona o no. Si eliges estar siempre con ella, respétala, ámala y disfruta con ella todos los días de tu vida.

  13. Al hombre le duele más la infidelidad sexual, mientras que a la mujer la emocional.

    ¿Te dolería más que te engañaran emocionalmente o físicamente? Morgado asegura que "aunque las parejas no tienen por qué durar toda la vida, el amor crea la impresión de que es así y por ello contribuye a estabilizar la unión. Los celos ayudan a impedir que se rompan esos compromisos". Visto desde el punto de vista evolutivo, la mujer resultaría más afectada por la infidelidad romántica, pues le haría perder los apoyos que necesita en su misión reproductora. El hombre por el contrario teme más por la infidelidad sexual de su pareja por el hecho de estar cumpliendo una misión reproductora con otra persona con la que podría tener una cría que no es de su rama biológica.